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Y si pierdo un diente... Estoy perdido?

perder diente

Es una pregunta que frecuentemente se hacen algunas personas, con el temor de no tener opciones para remplazar una parte del cuerpo que cumple múltiples funciones de importancia. La masticación, el habla, la armonía funcional de los músculos de cabeza y cuello y hasta la estética se ven afectados por la falta de uno o varios dientes.

Gracias a los avances tecnológicos de los últimos 40 años, la odontología puede ofrecer opciones de tratamiento predecibles a mediano y largo plazo, que inicialmente llenan ese espacio desagradable, restablecen la función de parte de la boca y que en algunos casos, pueden mejorar alteraciones estéticas.

Una de esas opciones de tratamiento, son los implantes dentales. Pequeños tornillos de titanio, que tienen la propiedad de no ser rechazados con facilidad por el cuerpo y sobre los cuales, puede diseñarse una gran variedad de prótesis fijas y removibles que cumplan con las necesidades clínicas y aun mas importante; con las motivaciones que cada persona tiene de llenar el espacio que anteriormente ocupaba un diente.

Y como funcionan? Para entenderlo, se debe recordar la historia. En los años 50, el profesor BRANEMARK estudiaba la cicatrización del hueso en conejos. Utilizo tornillos de titanio, ya que debía fijar los huesos fracturados. Al sacrificar los conejos, noto que los tornillos se integraban fuertemente y era muy difícil retirarlos para estudiar el tejido. En ese momento inicio un proceso de 15 años de estudios, que arrojo un éxito cercano al 90% utilizando tornillos de titanio para soportar prótesis completas en la boca de varias personas.

En 1981, presenta al mundo su investigación promoviendo a los implantes dentales como la opción ideal al día de hoy, para remplazar los dientes perdidos. Ese concepto, que sigue siendo válido se puede explicar, cómo unos pequeños tornillos que se fijan al hueso de los maxilares y sobre ellos van elementos que permiten diseñar diferentes tipos de prótesis fijas y removibles.

La totalidad del tratamiento puede durar de 5 a 9 meses en promedio, ya que en muchos casos debe esperarse que el hueso cicatrice fuertemente alrededor del implante, en un proceso conocido como oseointegración.

PROMTA cuenta con la tecnología y la calidad humana de profesionales especializados que pueden ofrecerle confianza para la toma de la decisión del mejor tratamiento para cada caso. En este momento no hay disculpa para no llenar ese espacio que tanto incomoda, tiene a la mano una opción de tratamiento con 30 años de evidencia científica, toda la experiencia profesional de especialistas idóneos y resultados clínicos que dan tranquilidad a la hora de tomar la decisión.


Mauricio Villegas Velez
Odontólogo - Periodoncista