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¿Cuáles son las causas de la enfermedad periodontal (de las encías)?

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La causa principal es una infección producida por diversos tipos de bacterias, las cuales en su mayoría se encuentran en circunstancias normales en la boca, pero algunas personas poseen un sistema de defensa que no es eficaz contra ellas, es entonces cuando se produce la infección. Poco a poco, estas bacterias dañinas van infectando la encía y el hueso, de modo que los dientes se encuentran cada vez más debilitados.


Otra de las principales causas, es la mala higiene dental ya que toda la placa bacteriana que se acumula en las encías; aceleran el proceso de infección, por lo tanto, es fundamental mantener unos niveles óptimos de higiene que impidan el crecimiento de bacterias.

¿Cómo detectar el problema?

Existen una serie de síntomas que permiten reconocer esta afección en cualquiera de sus etapas

1. Etapa de gingivitis (inflamación de las encías): Cualquier afectación periodontal comienza en la encía. Ésta pasa de color rosado a rojo intenso, aumenta ligeramente de tamaño, duele levemente y sangra al cepillarse los dientes.

2. Etapa moderada: La encía se retrae, es decir, los dientes parecen más largos. Se pueden apreciar grandes depósitos de placa en los dientes, sobre todo en la parte frontal inferior. Existe una ligera movilidad de los dientes. A veces los dientes se desplazan y se crean espacios entre ellos. Las encías aparecen enrojecidas y sangran con facilidad. La halitosis (mal aliento) y mal sabor de boca son característicos. En ocasiones las bebidas o alimentos muy fríos o muy calientes producen dolor.

3. Etapa avanzada o grave: Todos los síntomas anteriores se acrecientan. Los dientes se mueven en exceso hasta que se terminan por caer. La encía sangra abundantemente y duele, lo que impide al paciente cepillarse correctamente los dientes, hecho que agrava aún más el problema.

Consecuencias a largo plazo

La consecuencia fundamental a largo plazo es la pérdida de la mayoría o todos los dientes. Esta pérdida trae consigo las siguientes consecuencias adicionales: dificultad al masticar, problemas estomacales, alteración estética importante, dolor, mal aliento, sangrado de encías, etc. En ocasiones, esta afectactación puede llegar a producir problemas cardiacos en pacientes susceptibles.

¿Existe una solución?

En los estados iniciales puede corregirse. Pero tiende a ser un cuadro crónico. Esto quiere decir que cuando el estado de la enfermedad es avanzado y se ha perdido mucho soporte óseo, lo que se puede hacer es detener la progresión de la enfermedad para que no se agrave. El hueso perdido es difícil de recuperar. No obstante existen técnicas regenerativas que a veces dan muy buen resultado. Es el Odontólogo quien tiene que valorar si el paciente es susceptible de este tipo de tratamiento.

El tratamiento básico consiste en eliminar la infección existente limpiando a fondo toda la boca, bajo anestesia local. Si el estado es muy avanzado o se requiere regeneración, se precisa una pequeña intervención quirúrgica, también con anestesia local. El tratamiento puede complementarse con el uso de antibióticos.

El paciente debe ser consciente de su problema y asumir que, tras el tratamiento inicial, al menos una vez al año debe acudir al Odontólogo a realizarse limpiezas de mantenimiento, durante el resto de su vida. La higiene oral es fundamental para tratar este tipo de problemas. Sólo de este modo se consigue una terapia eficaz.

Dra. Nadia Mira López
Odontóloga
Especialista en Odontología Integral del Adulto con énfasis en Periodoncia.